POR: WAYNER RIVERA MÁRQUEZ

La asamblea de constitución del Fondo de Profesores y Bienestar profesoral del jueves 28 de Julio de 1983 citada por la junta directiva de ASPU cristalizó una aspiración que nos asistía desde años atrás, constituir un fondo de bienestar en la Universidad del Cauca a semejanza del Fondo de Bienestar de la Universidad de Antioquía o del Fondo de Profesores de la Universidad del Valle. Si bien muchos cronistas universitarios creen con cierta lógica que la fundación del hoy conocido como Fondo de Profesores de la Universidad del Cauca (FONDUC) se dio como una natural consecuencia de las transformaciones que trajo el duro terremoto que padeció la ciudad ese año y en particular por el hecho de que ASPU fue el receptor de buena parte de los aportes y donaciones hechas por universitarios de todo el país, por algunos exalumnos de la Universidad del  Cauca y otras personas de buena voluntad, que se sumaron a la causa para auxiliar a los damnificados del estremecedor terremoto del 31 de Marzo, la realidad es que la idea de la creación del Fondo de Bienestar se había concebido de tiempo atrás; el terremoto y sus consecuencias sin duda fueron un catalizador de muchas de las transformaciones que se dieron en Popayán y en la Universidad.

En los planes entusiastas de la Junta Directiva de ASPU de aquellos años que precedieron al terrible evento natural de 1983, que partió en dos la historia moderna de la ciudad de Popayán, se habían contemplado diversas opciones y propuestas que permitieran el compromiso del Gobierno y la Administración de la Universidad del Cauca con programas de bienestar de verdadero y real impacto para los profesores. La carencia de planes de bienestar o el escaso presupuesto que se destina a este rubro en las universidades públicas de nuestro país es una constante histórica y en la Universidad del Cauca la situación no ha sido la más favorable. Conocer que el Fondo de Bienestar de la Universidad de Antioquía, que había sido creado a finales del año 1973 por el Consejo Superior de esa Universidad como una forma de propender por el desarrollo integral de sus miembros, para la plena realización humana de sus integrantes y para fomentar el ahorro y el mejoramiento económico de sus miembros, se convirtió para nosotros en un paradigma, máxime cuando era una entidad que sí se nutría con recursos del presupuesto de la misma universidad. De igual manera tuvimos ocasión de visitar, conocer y en cierta medida envidiar el caso cercano de la Universidad del Valle donde los profesores, con el apoyo de la dirección universitaria, habían constituido un Fondo en el cual podían ahorrar con el beneficio de que la universidad les aportaba un peso por cada peso ahorrado. Con esas ideas en mente se convocó a los profesores en Julio de 1983 para constituir el ente que en consecuencia con los antecedentes conocidos se denominaría originalmente Fondo de Ahorro y Bienestar Profesoral de la Universidad del Cauca. Nos asistía la expectativa de lograr apoyo de la dirección universitaria tal como acontecía en la Universidad de Antioquia y en la Universidad del Valle.

A la Asamblea de constitución del 28 de Julio de 1983 en la que participamos los 5 integrantes principales de la Junta Directiva de ASPU con sus respectivos suplentes y unos pocos colegas que atendieron nuestra invitación para configurar una asistencia de 19 profesores en calidad de fundadores, le siguió una Asamblea General del recién constituido organismo el día viernes 2 de Diciembre de 1983 donde se configuró la dirección de la entidad y se nombró al Ingeniero Luis Alberto González, quien era a la par el tesorero de ASPU, como representante legal y se le autorizó para tramitar la personería Jurídica y para protocolizar la existencia de nuestro Fondo que adquirió estatus legal en Marzo de 1984.

Largo tiempo ha pasado desde aquellos días en que inició actividades el Fondo de Ahorro y Bienestar Profesoral con el aporte de 1000 pesos de cada uno de los asociados fundadores y una partida de 19000 pesos de la tesorería de ASPU. Vale la pena dejar en claro que el aporte de ASPU provino del donativo de los colegas de la Universidad de Antioquia que de manera concertada auspiciaron la creación de un fondo de bienestar similar al que ellos tenían en su universidad. Con el discurrir del tiempo el Fondo de Ahorro y Bienestar Profesoral en la medida que se fue consolidando en sus indicadores económicos y financieros empezó a perder la visión de Bienestar para reconfigurarse en su nueva versión como Fondo de Empleados ajustado a la normatividad estipulada por la ley 1391 de 2010; consecuente con esta visión en años recientes por decisión de Junta Directiva aquel Fondo de Ahorro y Bienestar Profesoral fue renombrado como Fondo de Profesores de la Universidad del Cauca, el actual FONDUC; por fortuna no lo denominaron Fondo de Profesores Empleados de la Universidad del Cauca. Yo sigo añorando el viejo nombre y la concepción original pero ahora a diferencia de los años ochenta el sistema es para la competitividad, los emprendedores, el marketing, la publicidad y la productividad; pero igual me sostengo en los ideales, evocando a Daniel Defoe "Todas las cosas buenas de este mundo no son buenas más que por el uso que hacemos de ellas; y que las disfrutamos tanto cuando nos sirven como cuando las juntamos para dárselas a otros, pero no más."

Pasar de los 38000 pesos de capital inicial aportado por los 19 socios fundadores a registrar en la actualidad activos por valor de $12.468´000.000, con una cartera de crédito de $11.860´000.000 y 632 afiliados, es señal inequívoca de que se ha trabajado con responsabilidad y honradez a lo largo de estos treinta años con criterios de servicio, solidaridad y autogestión. Este avance y progreso ha sido la tarea mancomunada de quienes han trabajado en las diferentes juntas directivas y comités que han tenido la responsabilidad de orientar los destinos del FONDUC, es merito de quienes han prestado sus servicios en calidad de gerente y es el resultado del aporte de quienes han integrado la planta de personal o de servidores del FONDUC, pero por sobre todo es el fruto de una disposición organizativa donde hemos actuado con sentido de solidaridad y compañerismo. Es cierto que hoy sin duda registramos progreso y nos satisface ver el camino recorrido y la huella que queda, pero sigo deseando que la Universidad del Cauca aporte más al bienestar de sus profesores; lo sustento con el mismo paradigma que propició la creación de nuestro fondo, el Fondo de Bienestar de la Universidad de Antioquia hoy cuenta con 2657 afiliados que gozan de beneficios de crédito por valor de $71.603.000.000 y además cuentan con el respaldo del Fondo Rotatorio de Vivienda de esa misma universidad.

Hoy con satisfacción y alegría por la bendición que nos da la vida podemos reunirnos para recordar lo que han sido estos treinta años de nuestro Fondo de Profesores. Sentimos que “El pasado no muere nunca. Ni siquiera es pasado” como dijera William Faulkner, vivimos las consecuencias de nuestros buenos actos y renacemos en la alegría del entusiasmo de aquellos viejos tiempos en que integramos una junta Directiva de ASPU que no dudo en llamar memorable e irrepetible. Tuve el grato honor de presidirla acompañado de Danilo Vivas como Vicepresidente, Ana Lucía Pérez como Secretaria, el colega Lucho Rincón como Fiscal y como tesorero el maestro inolvidable Luis Alberto González, quien además de compañero en el sindicato fue guía y consejero lleno de la sabiduría que aportan los años y la serenidad de espíritu. El maestro Luis Alberto viajó primero; tampoco están hoy con nosotros y son merecedores de reconocimiento como fundadores la profesora Fanny Cardona de Aguilar, el profesor Cesitar Rosas y el amigo Oscar Borrero quien falleció recientemente. Con alegría podemos contar aún en el servicio de la docencia universitaria con los colegas Freddy Pisso, compañero de la causa sindical universitaria, lo mismo que Jaime Tobar e Hilldier Zamora, todos ellos en común compartiendo nuestro quehacer universitario en la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y de la Educación que fue el nombre que tomó en nuestra universidad nuestro proyecto de la Facultad de Ciencias que tanto procuramos conformar en aquellos buenos tiempos de la década feliz por nuestra juventud, de los años 80, pero tan azarosa y convulsionada como ha sido la historia de nuestra patria.

Igual aprecio y consideración obliga al digno reconocimiento de sus aportes para la fundación de nuestro Fondo a los colegas, quienes ahora disfrutan del derecho de su pensión, Alfredo Ortiz, Marcos Caipe, Edgar Bonilla, Santiago Rivas, Álvaro Correal, Francisco Escobar Alvarado, Gloria Inés Fonseca y Emiliano Saavedra.

Podemos afirmar con seguridad que el FONDUC es una acción que inspira confianza como lo ratifica el transcurrir de treinta años de existencia. Sea esta la ocasión especial para brindar por su estabilidad y progreso. Deseo de corazón que sus asociados continúen concibiendo al originalmente denominado Fondo de Ahorro y Bienestar Profesoral como un modelo de organización donde primen las ideas de solidaridad, amistad y calidad humana. Por el bien del Fondo de Profesores y para el beneficio de sus integrantes y las nuevas generaciones de universitarios que por siempre el espíritu de los ideales de solidaridad se imponga sobre el del usurero “Mercader de Venecia”.